El pirata

Hace mucho tiempo vivía un hombre de mar, el Capitán Bravo. Era muy valiente y jamás mostró temor ante un enemigo.

Una vez, navegando los siete mares, el vigía vió que se acercaba un barco pirata y la tripulación del barco se volvió loca de terror.
El capitan Bravo gritó "Traigan mi camisa roja!!" y llevándola puesta instigo a sus hombres al ataque y vencieron a los piratas.

Unos dias más tarde, el vigía vió dos barcos piratas. El capitán pidió nuevamente su camisa roja y la victoria volvió a ser suya.
Esa noche sus hombres le preguntaron por que pedía la camisa roja antes de entrar en batalla y el capitán contestó: "Si soy herido en combate, la camisa roja no deja ver mi sangre y mis soldados continuarán peleando sin miedo". Todos los hombres quedaron en silencio, maravillados por el coraje de su capitán.

Al amanecer del día siguiente, el vigía vió no uno, no dos, sino DIEZ barcos piratas que se acercaban. Toda la tripulación dirigió en silencio sus ojos al capitán, que con voz potente, sin demostrar miedo, gritó "Traiganme mis pantalones cafés!"


                                                                 "Dia dificil en un trabajo" explicado por un hombre y una mujer

Un viernes, después del trabajo, una pareja de novios se dio cita en un café.

Después de haber tomado algunos tragos fueron a cenar y decidieron pasar un rato juntos en un hotel.

¿Que pasó entonces en el hotel? Hay dos versiones:

VERSIÓN DE LA NOVIA:

"Él estaba de mal humor cuando nos encontramos en el café. Pensé que era porque había llegado algo tarde, sin embargo, no me dijo nada al respecto. De mi peinado nuevo (me había cortado tres dedos el pelo y bajado un tono mi tintura habitual) ni un comentario. No le gustó, pensé, pero no le dije nada. Nuestra conversación era lenta y le propuse que era mejor hablar íntimamente en un restaurante. Él aceptó, pero cuando llegamos seguía muy serio; traté de hacerlo sonreír, pero no hubo efecto. Le pregunté si el problema venía de mí y me respondió que no. En el
taxi le dije te amo y él me tomó la mano solamente mientras miraba hacia fuera. ¡Dios mío, qué le pasa! Ni siquiera me dijo yo también...

Al llegar al hotel pensé que la cosa empeoraba ya que seguíamos sin hablar. Traté de preguntarle algo y me respondió, creo por compromiso, mientras encendia la tele. Luego se metió en el baño. Un poco enfadada me quite la ropa y me metí en la cama mientras pensaba que quizá lo mejor hubiese sido ir a mi casa.

Diez minutos después se subió a la cama y, como lo habíamos previsto, hicimos el amor, aunque creo que con poca
convicción. Pocas caricias y pocos besos... Él parecía en otro mundo y yo no quería otra cosa que irme a casa inmediatamente; me intrigaba el saber qué le estaría pasando y ya comenzaba
a dudar de todo... Tal vez habría encontrado otra chica, que sé yo.

Y ahora, estoy aquí en casa, destruida, tratando de ordenar mis ideas y deseando saber cómo seguirán las cosas...

VERSION DEL NOVIO:

Día difícil en el trabajo... ¡Pero al menos eché mi
polvito!


                                                                   Tres pechos

- Doctor, doctor, que veníamos porque mi mujer tiene tres pechos.
 
- ¡Ah! Y quiere que le extirpe uno de ellos, ¿verdad?
 
- No, que me implante a mí otra mano.


                                                                      Picadura de avispa

Un hombre entra en un restaurante, pide una sopa y ve al camarero con el dedo gordo metido en la sopa. El cliente le mira con cara de asesinarle y con sarcasmo le pregunta:
 
- ¿Qué, divertido lo del dedito en la sopa, no, Cabrón?
 
A lo que el camarero contesta:
 
- Es que resulta que me ha picado una avispa y tengo el dedo rojo, y el médico me ha dicho que lo ponga en algo caliente.

- ¡Pues te lo podías meter en el culo!
 
- No, si es lo que hago entre plato y plato.